Viaje a Griebal

Salimos de Madrid con muchas ganas de empezar este proyecto pero también bastante cansados ya que salimos a las 7a.m… En el autobús dormimos, cantamos, jugamos… para hacer el viaje un poco más corto. Llegamos a una parte en la que el río separaba la montaña en la que estaba el pueblo de la carretera y cargamos una furgoneta que vino de apoyo para no tener que subir el material andando. Cruzamos el río pasando por el agua ya que no había otra forma de pasarlo. Lo siguiente fue subir una cuesta enorme andando para poder llegar a Griébal. A los que íbamos un poco más retrasados acabaron subiéndonos en coche con nuestros macutos para no retrasarnos demasiado.

Al llegar montamos las tiendas e hicimos la comida. Después de esto nos enseñaron el pueblo, las vistas y básicamente todos los lugares que podíamos ir a ver. Al acabar, todos fuimos a ducharnos y por la noche estuvimos jugando a un juego que habían organizado María Valle y Lales sobre los 5 sentidos. Teníamos que ir escuchando sonidos y buscando las pruebas. En la prueba del gusto cerrábamos los ojos y nos metían una especia en la boca, la cual teníamos que adivinar. En la prueba del tacto, una persona tenía los ojos cerrados y tocaba una parte del cuerpo de otra persona del equipo teniendo que adivinar quién era. La prueba de la vista era una especie de memory, nos enseñaban unos objetos, memorizábamos cuáles eran y después enumerábamos los objetos que nos habían enseñado anteriormente. En la prueba del olfato, olíamos lo que nos ponían en la nariz con los ojos cerrados e intentábamos averiguar de qué se trataba. En la prueba del oído escuchábamos sonidos y los interpretábamos en función de cómo sonaban. Después, fuimos a la tienda y estuvimos hablando un rato hasta que nos quedamos dormidos de lo cansados que estábamos.

Nos levantamos para salir de Griebal pronto y aprovechar el máximo tiempo posible en Ainsa. Nos metimos por medio de un pueblo y dimos bastante vuelta para caminar más y ver más detalladamente el paisaje de Huesca. Tras unos 20km, llegamos a Ainsa dispuestos a comenzar el juego de ciudad por equipos. Vimos la ciudad y tras acabar las pruebas en las que aprendimos un poco más sobre ella, caminamos todos juntos un poco para llegar a una zona en la que podíamos comer para ir después al río. Allí nos bañamos todos juntos, echamos carreras, hablamos… aunque algunos no se molestaron en meterse en el agua por lo fría que estaba. Volvimos por el camino más corto y tras cruzar el río, subimos al pueblo por una cuesta alternativa. Después de las duchas y la cena, jugamos a un juego hecho por Javi Espinosa y Llagostera en el que poníamos una prueba a la persona de al lado para que luego te tocara hacerla a ti. Después de eso jugamos a una especie de atrapa la bandera y nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente nos preparamos para nuestro primer servicio. Estuvimos casi toda la mañana liberando el pueblo de materiales que estaban en el lugar equivocado y moviendo troncos que posteriormente que utilizarían para construcciones o serían quemados. Por la tarde bajamos al río por un camino alternativo más corto que el del primer día y pasamos la tarde ahí tomando el sol, charlando y jugando. A la noche, las claneras del grupo que estaba allí con nosotros, nos reunieron para jugar todos juntos al pueblo duerme y tras tres partidas hicimos un furor por equipos hasta la hora de dormir.

La mañana siguiente se presentó igual, labor social recogiendo piedras, montando tiendas para otros grupos, etc. Al acabar nos reunimos en la Plaza del Cerezo y tocamos la guitarra todos juntos con los staff y las del otro grupo. Por la tarde repetimos y fuimos al río pero los jefes nos ofrecieron dos plazas en el coche a las dos primeras personas en llegar abajo. Los dos primeros en llegar fueron Jürgen (que llegó antes que el coche) y Nico. Al final llegamos todos menos Espinosa, que se perdió al ir en dirección contraria y tuvo que ir Jesús a buscarle. Fuimos a una zona en la que había como tres toboganes por los que nos tiramos y jugamos al del uno al que. Tras ello, estuvimos jugando a un juego que había preparado Carol. Se escondía con un lumin y teníamos que encontrarlo en cualquier parte del pueblo sin que nos pillara por el camino. Después de este juego nos reunimos todos en la zona de las tiendas y Villo, uno del staff, propuso un juego de un patito que resultó bastante entretenido.

Llegó la última mañana, recogimos, limpiamos, hicimos batida y tras la última ayuda que pudimos ofrecer al pueblo, comimos y nos montamos en el autobús. Estuvimos un rato hasta que el autobús arrancó porque hubo una avería. Emprendimos el viaje tras la espera y hasta pasada una hora y media más o menos, no nos dimos cuenta de que habíamos estado yendo en la dirección contraria y teníamos que dar la vuelta. Cuando llegamos a Zaragoza, dejamos a las chicas de clan del otro grupo que habían pasado unos días con nosotros allí, pero no tardamos en darnos cuenta de que una de ellas se había olvidado el teléfono móvil, lo que nos retrasó aún más. Finalmente, llegamos al colegio sobre las 23:30 y tras recoger el material, nos despedimos hasta vernos en el campamento.

Aunque al principio no pusiéramos muchas expectativas en el viaje, resultó ser un proyecto que nos unió más como Red y nos lo pasamos bastante bien ayudando a recoger el pueblo, visitando Ainsa, bañándonos en el río y conociendo scouts de otros grupos.

Lula, escultas.

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