Diario de unas misiones: Panteras

Dia 1:

Todo comenzó por un simulacro de incendio, que hizo todo el grupo. Después partimos de marcha, y nos tocó a Jesús como jefe de acompañamiento.

Salimos del campamento y llegamos a Muelas. Al atravesarlo teníamos dos caminos por los que seguir. Nos llevó mucho tiempo elegir el adecuado. Lo que os voy a contar ahora explicara porque el primer día fue el más duro: tuvimos que ir por las montañas, atravesando las cuestas más duras de nuestras vidas y una especie de acantilado de piedras en el que nos destrozamos los pies y finalmente atravesamos un rio en el que Itzel se cayó y a Rorro se les inundó las botas (fue muy gracioso). Después llegamos al pueblo, en donde comimos comida que pedimos por las casas.

Pero lo peor aún no había terminado, porque para ir al siguiente pueblo tuvimos que hacer unos cuantos kilómetros en cuesta arriba. Cansados a no poder más llegamos, pero lo que no sabíamos era que en ese pueblo no podíamos dormir. Entonces abrimos la carta del día siguiente para ir al siguiente pueblo. Afortunadamente no eran muchos kilómetros y encima por carretera, en la que Hugo se cayó de rodillas y rebotó contra el suelo, motivo por el que se le puso el tropi de “rezando a la mesa” Al llegar al pueblo nos encontramos con clan y compramos en un camión de congelados unos helados como premio de lo que habíamos hecho hasta ese día. Estuvimos jugando a las cartas, pidiendo comida, nos duchamos…

Dia 2:

Nos levantamos pronto, aunque en realidad solo teníamos que hacer un pueblo. Pero como nos dijeron que en el pueblo que íbamos a ir no había nadie ni nada fuimos a otro pueblo más lejos a por comida. Después volvimos al pueblo que teníamos que ir. Nos dejaron “la casa madre” (un sitio de fiestas) en donde había tele baño, sillas, mesas… Pedimos comida y comimos muy bien. Me acuerdo de que vimos la tele antes de dormir y la apagamos cuando ya estábamos medio dormidos.

Dia 3:

Antes de partir a este nuevo día, nos hicimos amigos de un perro llamado “Toby”, que nos acompañó el resto de las misiones porque al pobre su dueño de maltrataba. Aunque no hay que olvidarse que Rorro y Bea se hicieron amigas de una chica del pueblo. “Toby” nos acompañó hasta unos cuantos pueblos pequeños, y en la salida de uno, desayunamos. Nos cruzamos con la patrulla Mapaches mientras que estábamos desayunando. Después llegamos todas las patrullas al punto de encuentro y finalizaron las misiones.

Las misiones fueron duras, con momentos de esfuerzo, decepción… Pero también hubo esos momentos de risas de divertimiento, de felicidad…

Lola (Tropa)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *